Cuatro canciones

en mi pelo, en mi cabeza,

dos son dos,
y si tú estas a mi lado, ¿qué más puedo yo esperar?
Tú me haces respirar como a la orilla del mar,
tú lo tienes, seguro tú lo tienes.
El viaje de Totito comenzó siendo en sus orígenes un cuaderno de viajes, interiores y exteriores, para luego comenzar a recorrer caminos varios como los gastronómicos, musicales, pictóricos..
Con esta nueva entrada quiero retomar la senda originaria y hacer una breve crónica del viaje realizado junto al Busano Kalandraka por San Sebastian y algún que otro paraje de Euskadi, pero me encuentro con una gran dificultad, la belleza es muy difícil de explicar con palabras y si algo destaca de esta ciudad es su belleza.
La costa, la montaña, el lujo, la sobriedad, la seriedad, la alegría, la fiesta, la tranquilidad, el bullicio...es un lugar de contrastes, pero sobre todo marcado por el orden, limpieza y armonía, algo tan insólito en la ciudades y pueblos en los que vivimos y a los que visitamos en estos tiempo modernos.
Otros aspectos muy llamativos son su gastronomía, su tendencia a la búsqueda de todo tipo de manifestaciones culturales y su obsesión por la ecología y el mantenimiento sostenible, aspectos estos últimos tan olvidados en el sur
Recuerdos imborrables para siempre serán esa puesta de sol en el peine de los vientos, el baño en la playa de la Concha, la ruta de pintxos, el concurso monumental de fuegos artificiales (aún sigo con la boca abierta), el chaparrón entre esculturas de Chillida y las ganas de pasear por sus calles en bicicleta. Prometo regresar a la vez que lo recomiendo, sobre todo durante su semana grande, a quien no haya estado nunca.